Para 1959, además de las icónicas aletas horizontales de ‘ala de murciélago’ y las calaveras de ‘gota horizontal’, el Impala también introdujo los motores de la familia W de Chevrolet, con un desplazamiento de 348 pulgadas cúbicas (5.7 litros) que con carburación ‘tri-power’ llegaba hasta 350 hp, y es para muchos es el primer motor de ‘muscle-car’ de Chevrolet. En 1960 fue rediseñado por dentro y fuera, pero la mecánica se mantuvo prácticamente igual.

